Es curioso las ampollas que ha levantado el Obispo Munilla con las declaraciones sobre Haiti, diciendo que mayor que la tragedia del terremoto es la pobre situación espiritual. Es normal esta indignación popular, porque queramos o no, seguimos llevando en nuestro inconsciente colectivo las humillaciones de la iglesia católica a la libertad y el progreso del ser humano durante tantos años.
En cuanto a la opinión del obispo, no estoy de acuerdo en valorar la moral por encima de la vida de un ser humano, y demuestra una gran insensibilidad al dolor reciente de las personas afectadas.
Por otra parte es verdad que hay una pobre situación espiritual en España, y esto es porque el fundamentalismo católico y la imposición de esta religión ha hecho que hayan escasas formas espirituales e insuficientes alternativas religiosas para todos aquellos que creen en Dios. Parece como si el monopolio de Dios lo tuviera la iglesia, provocando un gran daño al desarrollo espiritual de la gente, pues se identifica a Dios con el cristianismo y esto verdaderamente echa para atrás.
También me choca que haga referencia a la concepción materialista de la vida, cuando la iglesia católica es la que ha profanado grandemente el espíritu de Dios ridiculizándolo, haciendo magia y convirtiendo un trozo de pan en el cuerpo de Dios. Los obispos critican mucho la brujería y son ellos los que hacen magia convirtiendo el vino en sangre. Quizás condenan tanto los ritos mágicos porque ven ahí la competencia, y desvaloran otras formas espirituales como erradas, porque los desautorizan como los únicos portadores de la verdad y de Dios.
En mi opinión con todo el mal que han hecho los jerarcas y de cómo siguen diciendo barbaridades, todavía se les trata demasiado bien y me entristece que parte de lo que gano con mucho esfuerzo vaya a sus arcas. No son justos ni moralmente aceptables los acuerdos iglesia estado.
viernes, 15 de enero de 2010
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