Me ha sorprendió la cantidad de libros sobre religión y sobre la edad media que se venden ahora, quizás nos sentimos mejor leyendo lo mal que lo pasaba la gente antes cuando la religión y el poder aplastaban a las personas. Es sabido que el mal ajeno alivia el nuestro sobre todo si es mayor que el propio, quizás este sea el motivo por el cual las malas noticias predominen sobre las buenas.
Sea como sea éramos borregos destinados al matadero en la edad media y somos tiernos corderitos estresados hoy. Antes obligaban a ir a las iglesias y los señores feudadles violaban a las mujeres, ahora nos manipulan para ir a los centros comerciales donde consumismo tanto, que para pagarlo todo, nos obligamos a trabajar por encima de nuestras posibilidades, no teniendo tiempo para intimar con nuestra mujer y jugar con los hijos.
La solución es fácil una vida más sencilla y una cultura más acorde con la naturaleza. Cuando nuestro amigo nos venga fardando con el último cuatro por cuatro, en vez de felicitarlo le podemos decir: “que derroche para lo poco que lo usas te podrías haber comprado una bicicleta”; cuando nuestro jefe venga fardando de que el fin de semana se ha ido en avión a parís y estuvo alojando en el hotel más lujoso inflándose a marisco, caviar y champan; nosotros le podemos decir que hemos estado brincando con nuestros hijos, haciendo el amor con nuestra mujer y paseando con nuestros amigos.
Una vez que tenemos cubiertas las necesidades básicas de alimento y vestido, es absurdo querer cubrir nuestras carencias espirituales de compañía, reconocimiento, afecto… con cosas materiales. Nunca lo material podrá satisfacer lo espiritual porque están en planos diferentes. La forma de comprobarlo es fácil, si estamos deprimidos inflémonos a comer y beber o vayamos de compras, y luego comprobemos los resultados.
sábado, 16 de enero de 2010
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