domingo, 20 de diciembre de 2009

Todavía me duele

Hace ya tiempo que dejé de ser Católico y todavía me siguen doliendo las declaraciones de la Conferencia Episcopal cuando arremete contra el divorcio, la enseñanza de la ciudanía y la ley del aborto, considerándola como asesinato, herejía y motivo de excomunión y todo esto porque viene de un partido democrático. No fueron tan duros con el PP cuando en el 2003, Aznar y sus amigos colaboraron en la guerra de Irak. Declararon los obispos que era una guerra ilegítima o por lo menos eso entendí yo leyendo la nota pastoral del 19feb2003. Pero no hubo condenas para el PP, ni excomuniones para sus líderes, y eso que han muerto más de un 1.000.000 de personas, un millón de personas no es un número son niños mujeres y hombres que ya no están, y muchísimos heridos y tullidos, sin contar las calamidades de no tener hogar ni seguridad, y ante esto la Conferencia Episcopal Española guardó y guarda silencio.
Todavía me duele cuando católicos como Manuel Pizarro, declaran que tiene que haber un pastor porque sino el ganado se desparrama, o que el problema de la crisis es un problema moral y no tanto económico, olvidándose de las familias que les cuesta llegar a final de mes, trabajando más horas que un reloj.
Todavía me duele ver gente católica que sigue las directrices de sus pastores, añorando tiempos pasados mejores que nunca existieron, tiempos pasados donde una minoría vivía muy bien y la gran mayoría estaba en la miseria. En el año 1965 muchos niños de 8 y 11 años trabajaban en fábricas, las mujeres no tenían derechos y los ancianos tenían que subsistir con la caridad familiar.
Todavía me duele cuando hay personas que apoyan acríticamente a partidos seudodemocráticos que han mutado desde la dictadura para poder conseguir un poco de poder, en esta sociedad de libertades que ha costado tantas vidas conseguir, no solo las de poetas famosos, sino las miles y miles de personas anónimas que lucharon y murieron para que hoy tengamos un mínimo de libertad y dignidad en esta España nuestra.
Todavía me duele y espero que me siga doliendo para que no me haga pasota e indiferente a los problemas de los demás. Y ojalá la gente vaya despertando y asociándose, para luchar por una España mejor, pues si la dejamos solo en manos de políticos y pastores, apañados vamos.

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