martes, 8 de diciembre de 2009

Carta a Dios por Navidad

Mi querido Dios, este año no te voy a pedir nada porque cuando pido no recibo y cuando recibo lo que pido, no es lo que yo me esperaba. También me he dado cuenta que al pedir, proyecto mis deseos e ilusiones en la fantasía de que tú me lo vas a dar, y esto me hace confiarme y no luchar por aquello que quiero.
Por otra parte, qué te voy a pedir si poseo más de lo que puedo disfrutar. El mundo es un mar inmenso de cosas, sensaciones y relaciones, tan vasto que me faltarían infinitas vidas para poder disfrutar de todo.
Qué te voy a pedir si lo más valioso que tengo ni se me ocurrió pedírtelo: la vida, las relaciones, el amor, el sabor de una manzana, el roce de unos labios, la caricia de una mano amiga, el perfume de la mañana, la belleza de una flor… cuestiones estas tan maravillosas que el mismo lenguaje es incapaz de expresar la gran sensación que produce en nosotros; por esto se tuvo que inventar la poesía y la canción, porque sino, era imposible expresar tan grande emoción.
Qué te puedo dar que no me hayas dado tú, que te voy a decir que no me hayas dicho tú, todo lo que se, todo lo que soy, es tuyo; como dice la canción.
Así que solo me resta darte las gracias por todo y pedirte disculpas cuando erróneamente mi pensamiento se recrea en cosas negativas, y creo que eso es la realidad y no es verdad, pues hay muchísimas más cosas buenas que malas, y que teniendo en cuenta nuestro torpe proceder, recibimos siempre más de lo que nos merecemos.
Para darte gracias por tanto bien, me comprometo día a día a luchar por la justicia, por el amor, por la salud, por la naturaleza… pues esta es la mayor oración y la mejor forma de pedirte algo, pues de lo que se da se recibe.

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