lunes, 21 de diciembre de 2009

Pecado y castigo

El Papa sigue condenando los abusos sexuales a niños, pasó en EE.UU, aconteció en Irlanda y seguirá ocurriendo; porque Benedicto XVI, no va a la raíz del problema, la castidad y la concepción pecaminosa del hombre. Mientras el hombre se considere un pecador y la remisión del pecado esté solo en manos de Dios, los religiosos seguirán siendo incapaces de dominar sus impulsos, y solo les queda el camino del cilicio para ahogar sus culpas; pero el castigo y la confesión no sirve para cambiar, sino que supone una liberación de la conciencia para seguir pecando una vez se hayan pagado las culpas.
El Ser humano no es un pecador de origen, esto es una manipulación religiosa de la iglesia católica, pues el pecado original solo lo borra Cristo y este a través de la iglesia, mediante los sacramentos. De esta forma tenemos a la persona subyugada de por vida a una institución vicaria de Dios y la única con potestad para aliviar nuestra culpa intrínseca.
El hombre es imperfecto, pero con ansias de perfección, y con esfuerzo constante y adecuado podemos ir superando muchas de nuestras limitaciones, y para esto hace falta adecuar todo lo que nos rodea para facilitar nuestro trabajo de crecimiento personal. La mejor forma de no ser infiel es trabajar por la felicidad en la pareja, el mejor método para evitar la glotonería y la obesidad es nutrirnos de experiencias positivas para no buscar compensaciones culinarias, para no caer en el abuso y la pederastia lo mejor es asumir la condición sexual y disfrutar de ella. La represión lo único que puede generar es explosión con consecuencias imprevisibles.
No somos pecadores, somos imperfectos. Y si fallamos mil veces, con mil y un intentos lograremos conseguir nuestros fines, si estos son loables.

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