viernes, 4 de diciembre de 2009

Dar y pedir

Lo de dar sin pedir es un error religioso muy difundido, quizás por un sentimiento de superioridad a nivel personal o por una manipulación para conseguir la negación de los derechos fundamentales de las personas en el ámbito social católico.
Se intenta justificar lo de “dar siempre”, argumentando que Dios nos lo da todo y por lo tanto hay que repartir sin recibir. Pero si pedimos a Dios lo que nos tienen que dar los demás, estamos siendo injustos con el Señor, que tiene que llenar siempre lo que otros vacían. Cuando damos sin pedir nada a cambio nos convertimos en seres orgullosos y arrogantes y nos hacemos superiores a los hombres y a Dios ya que él da pero también pide; como cuenta el evangelio en la parábola de los talentos (Mateo 25,14-30).
Saber pedir y recibir es un síntoma de humildad.
Dios nos ama y nos pide que le amemos: “amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”. Es una falacia querer amar a los demás por encima de nosotros, seamos realistas, no se puede dar lo que se tiene. Puede ser que en vez de dar estemos pidiendo reconocimiento personal y apoyo social.
Si damos sin pedir nada a cambio a nuestros hijos se convertirán en unos tiranos; y si actuamos de esta manera con nuestra pareja la anularemos, haciéndola dependiente de nosotros, y si algún día nos vamos de su vida se enfadará mucho y nos tratará muy mal por quitarle la fuente del “to” sin pedir “na”.

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