viernes, 4 de diciembre de 2009

Amar y querer


Siguen aflorando los casos de violencia domestica y esto es solo la punta del gran iceberg del complicado mundo de las relaciones afectivas. Te amo y te odio parece formar parte del mismo lote, pero no es así son dos cosas totalmente contrarias lo que ocurre es que confundimos el querer con el amar, pues querer es aspirar a poseer y si no lo tengo odio a la persona que no me lo da aunque sea ella misma el objeto de mi deseo, de esta manera se trata a las personas igual que a las cosas y se quiere a la pareja como a un coche o aun diamante. Pero amar es algo diferente, es buscar lo mejor para mi y para la otra persona y si el otro no quiere estar conmigo por respeto a mi mismo y a la otra parte debo dejarlo marchar sin chantaje, sin manipulación, sin violencia…

Querer retener por la fuerza al que no nos ama demuestra el profundo desprecio que se tiene por uno mismo y por el otro. Por eso cuando la violencia domestica llega al extremo de matar muchas veces se acaba con la vida del otro y la propia.

En la base de todo esto hay unas profundas carencias de amor, y es muy difícil amar si no te han amado primero. Ante esto tenemos varias soluciones: Encontrar a una persona que nos ame profundamente, sustituir el amor por compensaciones como por ejemplo el poder, prestigio, tener… Y también tenemos a Dios, el nos amó primero y podemos sentirnos su amor hoy, esto es sencillo de hacer. Basta con ver la vida como un gran regalo, que lo es, y dedicar una tiempo diario para escucharnos a nosotros y también al creador y percibir su presencia amorosa en nuestro corazón. Esto puede parecer una tontería pero si recurrimos a los escritos de Teresa de Calcuta, Ghandi, Luther King, Oscar Romero, Albert Schweitzer, Desmond Tutu, Florence Nightingale, Santa Teresa… veremos que no lo es.

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